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When You Walk A Long Distance You Are Tired: Mothers | Reseña

Nota8
8

When You Walk A Long Distance You Are Tired es el disco debut de la banda americana de indie-folk Mothers. Compuesto de ocho canciones, nos presenta una promesa repleta de sonidos suaves acompañados de una voz melancólica. El álbum inicia con “Too small for eyes” donde la voz de Kristine Leschper se funde armónicamente con la mandolína. Al comenzar la canción se nos sumerge en un espacio profúndamente íntimo, en que cada frase parece una pequeña confesión, un espacio de la vida que la artista quisiera compartir con nosotros, para ayudarnos y acompañarnos en nuestras propias vivencias.

“we lived unloved in unmade beds/ you wore me like a necklace/ you closed me like a locket”

Casi finalizando el tema, una frase se repite como una letanía: “me gustaría disculparme con cada persona que he visto, me gustaría disculparme con cada persona que conozco”, y luego en sollozos y acompañada de una dulce atmósfera concluye la canción.

Posteriormente siguen “It hurts until it doesn’t”, “Copper Mines” y “Neasting Behaviour”. Tres temas en que el disco muestra más guitarras y elementos cercanos al rock, aunque sin dejar de lado la instrospección a la que nos acostumbraron en el primer track. Las letras de Neasting Behaviour de alguna forma nos dan pistas respecto al tema y la problemática de todo el disco “Tú siempre lo hacías fácil, recordándome que no podía florecer”.

A través del disco los artistas no temen a mostrarse en su apertura más incondicional, a sortear esa distancia de privacidad que separa lo que mostramos de lo que realmente somos, ese pequeño reducto en que el artista ya no se expone. “This is me” repite la vocalista en Copper Mines, y es precisamente éso lo que nos muestra sin verguenza alguna.

Finalmente son cinco los temas con los que finaliza el disco, “Lockjaw”, “Blood-Letting”, “Burden of Proof”, “Hold your own hand” y “Accessory Cloud”. “Lockjaw” incorpora elementos de otros registros más cercanos al math y post-rock y ópera como una suerte puente entre la primera y segunda mitad del disco. “Blood-Letting” nos devuelve a la instrospección acostumbrada con letras profundamente cercanas, hasta que culmina con una gran declaración “god is stuck singing himself to sleep I am not the only one”. “Burden of Proof” y “Hold your own hand” son quizás las dos canciones más representativas del disco en su conjunto, nos muestran el contraste entre las dos formas que asume el disco. La primera más resignada y callada, y la segunda con pequeños elementos de esperanza “I burned up all my songs/ And waved them out for the dogs/ I think I could learn to love dice Kristine Leschper en la mitad de la canción. El álbum finalmente concluye con “Accessory Cloud”.

La tristeza del disco de Mother es aquella tristeza cotidiana, no es la tristeza de las grandes pérdidas y los dolores profundos, sino más bien ésa que se presenta de forma silenciosa en el día a día. Es por ello que el gesto de sus intérpretes al permitirnos ahondar en las profundidades de ese sentimiento demuestra un carácter y valor escaso, en tiempos en que el arte pierde cada vez más su comunión con lo propiamente humano entregándose a la futilidad del dinero.

When You Walk A Long Distance You Are Tired es un disco que nos acerca a nuestra fragilidad e inseguridad oculta, no con la intención de anclarnos a dicho sentimiento, sino de hacernos sentir íntima y extrañamente escuchados y comprendidos. Nos encontramos con un disco que no nos invita en forma alguna a alegrarnos de nuestra tristeza o a fingirla, sino más bien a aceptarla en su inabarcable profundidad. El llamado de Mothers está profundamente lejano a ese ademán musical de los 80’s (que lamentablemente se repitió en los 90’s) en que lo miserable y lo triste se veía como un horizonte repetible de manera cada vez más poco auténtica, llevando en su excesiva repetición a la naúsea. En este disco, encontramos por el contrario, un conjunto de canciones que nos acompaña y nos cobija desde la compasión, que nos repite, tal como resuena al final de “Blood-Letting”, que quizás no eres el único.