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Trenes: Jorge González | Reseña

Nota9
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Por las circunstancias de este año, este disco podría fácilmente haber caído en la categoría de póstumo, o simplemente no haber visto la luz en mucho tiempo. Jorge González, considerado como uno de los letristas y compositores más influyentes de Chile, sufrió a principio de año un accidente cerebrovascular que bien pudo haberlo dejado en un estado vegetativo (si es que no se hubiese descubierto a tiempo), o lo pudo haber matado en el transcurso de este 2015. Escondido en un baúl, sus representantes tenían un disco que había estado grabando, listo para ser lanzado, pero este hecho retrasó el estreno meses y meses.

La quinta placa solista de Jorge, Trenes, era un secreto muy guardado, aunque este iba soltando alguno de sus temas en forma de singles, pero dos semanas antes de terminar este año, apareció en las tiendas, como una forma de agradecer al público que lo apoyó y que incluso fue a verlo en un concierto donde, a pesar de su condición, pudo sostenerse en pie y darles lo que ellos siempre quisieron de Jorge: Sus canciones y legado. Pero Trenes no se queda en palabras políticas o un rock desenfrenado, sino que vemos a un artista reencontrándose consigo mismo, su mundo interior y con una propuesta que recurre a la simpleza. No sólo es un gran sucesor de Libro (su predecesor lanzado el 2013), sino que también vuelve al concepto lírico de Corazones (1991), pero aplicado a baladas mejor preparadas, con detalles ambiciosos que ponen a González un peldaño muchísimo más alto de lo que jamás ha estado en su carrera en solitario.

Las canciones exploran todos los sonidos que puedas imaginar. Hay baladas que tienen un sabor a tristeza, pero que recurren a arreglos preciosos como “Nada es para siempre”, que parte este viaje, el minimalismo de “Trenes, Trenes, Trenes”, donde no solo nos presenta la base más sólida y oscura del álbum, sino que su letra es una conversación entre el artista y Leonino, seudónimo utilizado para sus discos en inglés, también hallamos la funky “Julian”, o el arreglo estilo Miguel Bosé de “Yo la vi”.

Trenes no es solamente un conjunto de canciones, sino que también un viaje a una mente que ha pasado varias experiencias, una vida. La voz de Jorge nos guía y nos transporta a un espacio mental donde nos invita a conocerlo. Por cierto, acá están sus mejores tomas vocales en años y son la clave para que el ambiente que crea este paseo. Además, muchas de las letras que la conforman están dentro de lo mejor de su discografía, por ejemplo en “Gia”, González canta: “Es feriado y obvio hay feria en el lugar, las caravanas no nos dejan pasar, después del show si quieres te puedes refrescar en lo que esta noche sea mi hogar”.

Trenes no se convirtió en un disco póstumo, afortunadamente, pero el aire lúgubre que se impregna en una mente que desea compartir sus experiencias no pasa desapercibido. Y saben, eso es lo mejor del disco. No hay pasajes donde se halle una alegría exacerbada como en su opera synth pop de principio de los 90s, y los momentos felices tienen un aire de inconformidad, sin embargo sabes que quien cantan en aquellas piezas es un hombre que se siente pleno, pero cuyas trabas y el peso de su nombre no siempre lo dejan vivir en paz. Jorge conversa con Leonino, pero al hacerlo también se dirige a sí mismo, toma un tren donde viaja a conocerse y nos invita a conocerlo también. Por primera vez en muchos años, Jorge nos hace sentir parte de su historia, algo que sus discos solista (y los de aquella reunión fallida de su otrora ex banda) jamás lograron. Trenes es definitivamente el magnum opus de Jorge González Ríos.

Pablo Rojas

Se supone que estudio Periodismo. Al menos eso dice la credencial de mi Universidad... ¡Sabia que debi doblar a la izquierda en Albuquerque! En twitter puedes hallarme como @sr_Alga