The_Bride

The Bride: Bat for Lashes | Reseña

Nota6
6

La historia va más o menos así: La novia espera entusiasmadamente al novio al pie del altar hasta que se ve envuelta en una extraña visión: su prometido está en peligro. La visión se convierte en realidad, porque el novio muere en un accidente estando a punto de llegar a la celebración. Destrozada, la novia se ve obligada a sobreponerse, a ir sola a la luna de miel, a combatir lo que parece ser una (poco detallada) crisis religiosa, a sentir la presencia del fantasma de su amado en todos lados, entre otras cuantas cosas superfluas. Finalmente en las últimas tres canciones nuestra protagonista junta el valor para hacer catarsis y superar la tragedia que le ocurrió.

¡Ups! Perdón. ¿Spoileé toda la trama? No me siento culpable en lo más mínimo. ¿Saben por qué? Porque a nadie (repito: a NADIE) le importa la historia de los álbumes conceptuales (otra vez: a NADIE). Revelar el contenido y el arco emocional de las líricas de las canciones no arruina nada en absoluto. Si realmente arruina algo, quiere decir que la música probablemente no era tan buena en primer lugar. Además, esta no es una historia con giros de tuerca, ni secretos que deban ser experimentados en directo. Es básico como lo que acabo de mostrar, y de la manera más plana y repetitiva posible. Una pérdida de tiempo. Se podría haber trabajado un poco más el tema, de una manera quizás más profunda, más interesante, menos basada en la redundancia. Lamentablemente The Bride es menos de lo que podría ser.

Admitiré que a Natasha Khan no le gusta ser tan grotesca y pomposa como a muchas de sus semejantes en la escena art-pop (Lana del Rey, St. Vincent, Björk, etc) lo cual le permite ofrecer una escucha más simple, más digerible, quizás más placentera al primer intento. Esto es de hecho algo positivo, porque no hay chance de que esta música te cause repulsión. No en absoluto. Solo por ejemplo: a mí las canciones de Lana Del Rey últimamente me generan náuseas (esa pobre pretensión intelectual que no engaña a nadie, esa aura retro que huele a plástico quemado, las ocasionales líricas que van en serio pero parecen ser una broma, etc), y en contraste The Bride es una trabajo que no puede espantar a nadie. Recibe a todos con los brazos abiertos. Cómo alguien que realmente se siente herido, y necesita de tu apoyo, de tu contacto emocional para sobreponerse. No quiere a cambio nada más que compartir palabras de confort. Es una criatura adorable.

Musicalmente, hay material rescatable. “I Do” abre el disco con preciosas melodías de arpa, ubicándonos con sorprendente delicadeza en la escena de una boda. Natasha Khan canta con admirable emoción (y técnica, no es para menos: escuchen el estribillo) durante no más de dos minutos, lo cual resulta en el mejor track del álbum. “Joe’s Dream”, una minimalista canción con la que parece ser la melodía más memorable del álbum, también es muy buen material. Podía ser un poco más corta de lo que es (¿5 minutos y medio? ¿Enserio?), pero aún así es un esfuerzo admirable.

Pero después de esas dos canciones The Bride va en caída, volviéndose altamente monótono y poco interesante, y solo salvándose en “Close Encounters”. Esta suena a una imitación de Björk, y eso es, lamentablemente, lo que la hace ser una de las mejores canciones de disco. Es sónicamente inmersiva gracias a los acuosos arreglos orquestales que le dan tanta vida al tema, y el trabajo vocal de Natasha se encastra gloriosamente en el estribillo. Descontando esa canción la segunda mitad del disco no tiene mucha cosa que la redima. Fíjense que apenas terminada “Close Encounters” comienza “Widow’s Peak”, la cual no es para nada un acierto. Es una imitación de Nick Cave, pero en este caso el ser una imitación no es algo positivo. La poesía de Natasha no agrega absolutamente NADA que no hayamos escuchado antes, y la cosa sigue y sigue por cuatro largos minutos. Hubiera funcionado mejor como un pasaje cortito o algo así.

The Bride lamentablemente no tiene mucho para ofrecer excepto por unos fugaces momentos de brillo, lo cual lo hace comportarse como una leve caída con respecto a los últimos trabajos de Bat For Lashes. Natasha Khan nunca consiguió lanzar un álbum que la definiera como la figura mítica que muchos críticos pensaron que podía llegar a ser desde que se publicó Two Suns en 2009, y parece casi seguro que nunca lanzará dicho material. Una desgracia, porque esta es una voz que no cualquier persona puede controlar con semejante gracia. Pero miremos el lado positivo: Si este es un tipo de música que les cae bien, pueden agregar ya los tracks #1, #2 y #7 a su playlist. No muerden, les aseguro.