Deakin Sleep Cycle

Sleep Cycle: Deakin | Reseña

Nota8.5
8.5

- Luego de muchos años sin saber nada y de hacer bromas respecto al estatus de Joshua Dibb en Animal Collective, al fin escuchamos Sleep Cycle; su primer disco solista. Yo no estoy muy enterado de la historia que envuelve este álbum, ¿Qué sabes tú al respecto?

- Yo sabía de un famoso kickstarter que él hizo en el 2009, en donde financió un viaje a Mali para organizar un festival de música y conseguir “inspiración” para su primer disco solista, lamentablemente algunas cosas salieron mal después de esa campaña y tardó muchísimo en volver a la acción, a pesar de haber hecho varios shows en vivo durante 2009 y 2010.

- ¿Y entonces qué se pasó haciendo todos estos años? Digo, volvió a Animal Collective para participar del período creativo de Centipede Hz (2012), el cual trajo el doble lado A Honeycomb / Gotham y el EP Transverse Temporal Gyrus, pero fuera de eso, sólo queda el misterio que nos entrega Sleep Cycle. Un disco relativamente corto –dura algo así como media hora– que sin embargo parece traer mucho más de lo que uno podría esperar en tan poco tiempo.

- Pues Josh Dibb se dedicó a trabajar con Animal Collective entre 2011 y 2013. Luego de terminar la gira de Centipede Hz en 2013, la banda se tomó un descanso de un año y ahí Deakin empezó a dedicarse completamente en Sleep Cycle, sin embargo su estudio se inundó y perdió casi todo, tuvo que empezar desde cero y así pasó un año y medio trabajando en este sorprendente debut solista.

- Y qué debut, ¿no? Sleep Cycle tiene un sonido cálido, cercano, íntimo, algo difuminado, algo etéreo. Da la sensación de ser un pequeño refugio en medio de un bosque, a la sombra de un sauce llorón. Es cosa de escuchar cómo parte “Golden Chords”. Los detalles sonoros entretejidos con suaves arpegios tan dorados (a falta de una sinestesia que explique mejor la emoción) que es difícil no emocionarse y sentirse tranquilo al mismo tiempo. Una sensación muy familiar para alguien fanático de Animal Collective y que, a la vez, no escuchábamos quizás hace cuánto tiempo.

-Oír Sleep Cycle desde el primer segundo es bien gratificante, hace tiempo que algo relacionado con Animal Collective no sorprendía tanto, es como oír Strawberry Jam (2007) o Feels (2005) por primera vez.
Este debut apela mucho a la introspección y a la espiritualidad, como ejemplo menciono a “Good House”. Los detalles sonoros de esa canción en específico son tan bien cuidados, te sientes iluminado y quieres aplaudir, como si estuvieras compartiendo en una tribu africana o como si estuvieras caminando en un desierto buscando la luz, es un disco que hace sentir al oyente como si estuviera en un largo camino  ¿no crees lo mismo?

- A no dudar. A lo largo de todo el disco se puede sentir esa búsqueda de la iluminación, pero nunca encandilándonos hasta quedar ciegos; al contrario, juega con los claros de luz, llenando la habitación de a poco —y en ese sentido, Deakin entiende bien que si le tiras luz de linterna en los ojos a alguien, no lo vas a iluminar. En cambio, para poder abrirnos paso por territorio inexplorado, hay que ir mostrando de a poco. Es un ejercicio bien anti-rococó. No es llenar todos los vacíos, sino llegar a los espacios necesarios. En el fondo es una invitación a experimentar (y más precisamente, a sentir) la tranquilidad espiritual que quiere entregarnos. Son esos pequeños detalles como el riff de piano que surge a la mitad de “Just Am” los que calan más hondo.

- Tienes razón, Deakin jugó bien “iluminando” con distintos matices al oyente en el transcurso de Sleep Cycle con detalles bien cuidados como el delay de la guitarra en “Golden Chords” o el drone metido entre fondo en “Footy”. La voz de Deakin es sorprendente en esta placa, es una faceta que poco y nada se ha visto durante estos años de carrera, siempre en Animal Collective ha tenido un trabajo más instrumental que vocal. Esta vez aplicó lo aprendido y saltó a trabajar su voz, partiendo frágil y terminando lucido. En lo instrumental, obviamente experimentó más allá con diversos efectos para texturizar, fragmentos de grabaciones de su estadía en Mali, los clásicos “ruidos raros” que son tan comunes en el universo de AnCo y los diversos ritmos presentes en cada canción. ¿No crees que Sleep Cycle es un disco variado?

- Por un lado, sí. La cantidad de lugares de los cuales Josh saca inspiraciones es bien variado (y esa estadía en Mali tuvo sus fichas en el resultado), pero a lo largo de la media hora, todo el disco funciona de una manera homogénea. No en el sentido de monotemático o repetitivo, sino que se sabe a sí mismo como una unidad, en el salto de una canción a otra, de un movimiento al siguiente: Nada queda en manos del azar. Precisamente uno de los grandes puntos de AnCo en sus mejores tiempos. Y ya que llegamos a ese tema, este disco es un gran testimonio del state of affairs del colectivo. Por un lado, Sleep Cycle trae reminiscencias de Feels: los sonidos cálidos, la instrumentalización más acústica, el detalle por la atmósfera del disco. Sleep Cycle genera un alto contraste al (y sí, a estas alturas parece necesaria la comparación) reciente Painting With (2016). La diferencia en direcciones es difícil de evitar notar. Donde el del colectivo habla sobre lo cálido, Joshua es cálido. Donde el colectivo cae en los sintetizadores muchas veces descontextualizados, Joshua logra escribir con coherencia cada parte. Donde el colectivo hace maravillas de la producción limpia y simple, Joshua instala capas y capas de sonidos que se pierden tan rápido logras ponerles atención. Belleza efímera.

- Es inevitable hacer la comparación odiosa con el reciente disco del colectivo que, si bien es un levantón luego de ese terrible Centipede Hz, tampoco es un disco que sobresale en general. Hay muchos defectos que a pesar de ser pasables nos hace pensar que AnCo está entrando en una especie de crisis de mediana edad, los sonidos del álbum hablan por sí mismos. Joshua no solo se basa en lo aprendido con su banda para crear el sonido de este debut, sino que también saca su propia cosecha con nuevas atmósferas y formas de experimentar, además que también revive ese espíritu tribal de la época más folk de AnCo sin caer en una apelación a la nostalgia. En conclusión, Josh Dibb supo cómo construir su propia ruta psicodélica mediante la experiencia con un disco que es meditativo, introvertido y cálido. Los diversos sonidos llegan a la finalidad de ser una experiencia espiritual y al final se expresan de distintas formas: la calmada “Golden Chords”, el onírico “Just Am”, el ambiental de “Shadow Mine”, el preludio ambiental de “Seed Song”, el pasivo-agresivo “Footy” y el motivante “Good House”. Todas ellas mantienen una coherencia, no hay casi nada que parezca relleno o que se sienta fuera de contexto, todo está bien alineado. ¿Cuál es tu conclusión acerca de Sleep Cycle?

- ¿Mi conclusión? Perdón para Deakin por huevearle tantos años. No lo merezco. Gracias por tanto, perdón por tan poco.

- Jajajaja. Va a sonar terriblemente tryhard lo que diré aunque sea la misma verdad (tú ya me conoces) pero yo le tuve fe a Deakin desde que conocí AnCo y supe de su proyecto solista oyendo esa versión en vivo de “Good House” hace unos años, tú sabes, me siento feliz porque al final entregó un excelente disco y pocos lo esperaban. Me adhiero a ti, pido perdón por todo ese hueveo que a veces salía hacia él como ciertos memes.

- Supongo que aquí uno queda como de cartón, pero bueno. Lo bonito de Sleep Cycle es que todos estamos invitados a esta buena casa. A pesar de nuestros errores, todos viajamos en sueños (o en memes).