preoccupations

Preoccupations: Preoccupations | Reseña

Nota8
8

En mi reseña de Viet Cong predije que escucharíamos nuevo material del grupo a la brevedad. No acerté exactamente en términos numéricos, pero creo que en estos días dejar un año y medio entre álbum y álbum puede considerarse una muestra de esfuerzo por ser prolífico. Especialmente si se trata de material pulido, material orgulloso como este y no simplemente relleno evidente. Verán, últimamente he sentido que aquellos artistas que se toman cinco años de trabajo entre álbumes acaban siendo los que más decepcionan. El demorar demasiado es señal de que uno no sabe realmente qué es que quiere hacer.

En los últimos 20 meses muchas cosas le ha pasado a este grupo canadiense. Flegel y compañía han tenido tiempo para ir de tour por Estados Unidos y Europa, algunos de sus recitales se vieron boicoteados, ha ocurrido esta mariconada que se dignan a llamar “cambio de nombre”, han escrito nueve canciones de estreno, y al parecer han comprado nuevos sintetizadores, porque parecen estar divirtiéndose muchísimo con ellos en este nuevo trabajo. De hecho, creo que no hay una sola canción en Preoccupations que no cuente con prominentes colaboraciones del sonido de los sintetizadores a la hora de dar forma a las asfixiantes atmósferas que tienen intenciones de dibujar.

El primer sencillo nuevo se publicó en junio, y es el track que abre el disco. No se dejen engañar por los 65 segundos de vacío que abren “Anxiety”, porque a su tiempo la canción entrega a su tiempo lo que tiene que entregar. Es lo más cerca que Preoccupations ha llegado a estar de olvidar el concepto de “banda de rock”. Casi no hay guitarras, y el riff hace al corazón de la canción es producido por ese precioso sintetizador que se puede escuchar por primera vez en el minuto 1:50. La descripción que Matthew Flegel hace de la ansiedad es potente: “No control, no compensation/A jaded need for some astonishment/It’s a blunt humiliation/Not at risk of being overconfident”. La manera en que enumera todas estas cualidades es fría como la mierda. Flegel, intencionalmente, se abstiene de revelar la más mínima pizca de emoción humana reconocible, y eso es lo que hace a “Anxiety” sentirse tan opresiva como lo es. Un golpe certero.

El no demostrar la más mínima pizca de emoción es de hecho el modus operandi que Flegel adopta todo a lo largo del álbum, y eso dará lugar a por lo menos una sorpresa: A los cuatro minutos y medio en “Memory” se puede escuchar a Dan Boeckner (le conocerán por ser el guitarrista de Wolf Parade) cantar de una manera que Flegel jamás habría podido cantar (“Our loneliness arrives outside the line…”). Estamos tan acostumbrados a escuchar un monótono registro barítono en la música de Preoccupations que repentinamente verse asaltado por esta tan poco procesada, tan pulcra voz cantando una melodía tan frágil llega a nosotros como aire fresco. Esta sección intermedia de la canción es la que hace que “Memory” valga la pena a pesar de durar más de 11 minutos. La primera parte del tema no es la cosa más especial del mundo, y no estoy realmente seguro que alguien necesitara la coda ambiental de cuatro minutos que consta de nada más que algunos drones atonales, pero aceptaré que por lo menos dicha coda cumple un propósito: dividir al álbum en dos.

La primera mitad es casi sagrada. A “Anxiety” y “Memory” se le suman otras dos (más concisas) canciones. “Monotony”, ofrece un adecuado contraste al ser un tema mucho más abiertamente “rockero”. Podría considerarse predecible (la estructura típica de una canción de rock), pero convence. Además, la canción fluye con naturalidad hacia la intro de “Zodiac”, justo cuando empiezan a sonar unos cuantos arpegios de guitarra distorsionados de manera que parezcan cuerdas de sitar o algo parecido. Es en esta canción que se aprecia lo que es quizás uno de los mejores momentos en la carrera de estos tipos (el estribillo, la manera tan elegante en que entran las dos notas de sintetizador a hacer su trabajo, Flegel gritando como si perdiera el aliento, las guitarras haciendo nada más que ruido de saturación, etc).

En esa segunda mitad del disco las canciones son mucho más fragmentadas. Los dos tracks más fugaces del mismo, “Sense” y “Forbidden”, se encuentran una a continuación del otro, lo cual estanca la fluidez de la escucha. Para peor “Forbidden” comete el estúpido error de desvanecerse apenas comienza a ganar momento. Veo cierta originalidad en dicha movida, pero también veo una oportunidad perdida para hacer una buena canción. Además, el trabajo no finaliza en una nota alta: de hecho “Fever” es la canción más pobre del mismo (demasiado juego de sintetizadores que no se dirige a ninguna parte), aunque aprecio que se hayan molestado en crear un final caótico y ruidoso para cerrar todo el trabajo. “Stimulation” es la joyita de la segunda mitad. Es una canción rockera en la cual Flegel toca el bajo endemoniadamente, siempre dejando claro que la canción no puede perder la más mínima pizca de velocidad (¡y la melodía del estribillo no da para menos!).

Preoccupations es otra de las pruebas de que hoy en día aún hay bandas de rock a las que les interesa crear un producto el cual valga la pena absorber. Me la he pasado escuchando muchos revoltijos insubstanciales de ruido los últimos dos años. Álbumes en los que los artistas se jactan de tirar todo tipo de cosas en la olla antes de revolver violentamente para ver que se obtiene. Preoccupations no decepciona en ese aspecto, siendo música muy consciente del tipo de estética que está intentando desarrollar, lo cual, obviamente, quiere decir que puedo no ser rock para cualquiera. Quizás haya que tener algo de estómago para digerir tanta tensión sonora. Este disco son cuarenta minutos de oscuridad y suspenso, algo así como un tenebroso túnel sin luz al final. Si tuviera que compararlo con el debut Viet Cong, diría que este es un trabajo levemente inferior, pero solo por los mínimos detalles. Ambos merecen ser apreciados. Otra vez, me sentaré aquí a esperar otros cuantos meses hasta que publiquen algo nuevo.