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Lightless Walk: Cult Leader | Reseña

Nota8.5
8.5

Cult Leader son una banda de hardcore/grindcore de Salt Lake City, Utah. Se formó luego de la disolución de Gaza -banda la cual intentaremos mencionar lo menos posible- cuando alegaciones de violación hacia el vocalista Jon Parkin trajeron consecuencias negativas a la reputación del grupo. Incapaces de deshacerse del mal nombre de la banda, incluso después de la expulsión del vocalista; Casey Hansen, Anthony Lucero y Michael Mason no vieron otra solución que sacrificar el ganado. Empezar desde cero. Lucero pasa a ser vocalista, Sam Richards entra a tomar el puesto de bajista y Cult Leader nace oficialmente.

Ya con la banda innombrable fuera del camino, de vuelta a la reseña.

Con la parte musical que hizo No Absolutes in Human Suffering (2012) un álbum tan brutal y sinceramente aplastante casi intacta, Cult Leader tiene todas las de ganar. Y vaya que lo hacen.

Luego del prometedor EP Nothing for Us Here (2014) y su extensiva gira, la banda se hace poco a poco su nombre, pero todavía en la sombra da la anterior banda. Todo lo que hacían, venía con comparación, y es que es inevitable. Pero tal vez ese sentimiento de frustración es lo que lleva a hacer Lightless Walk el álbum que cumple lo que decía el Facebook del grupo cuando empezaron: “Antes éramos una banda. Ahora somos una mejor.”

Lightless Walk es un viaje oscuro y rasposo a través de lo mejor de la música extrema, en dos minutos o menos. Desde el vamos, Cult Leader te ataca con el golpe uno-dos que son “Great I Am” y “The Sorrower”, y casi inmediatamente se capta la evolución que otorgan en este álbum. Los riffs son más viscerales, el trabajo de batería de Hansen sigue igual de impecable y potente, la afinación de todo es notablemente más baja y la vibra general es mucho más sucia que cualquier cosa que este grupo de personas haya hecho antes. Y vibra es algo que la banda logra manejar muy bien en Lightless Walk. De la misma manera que No Absolutes, el Dr. Dre del hardcore, Kurt Ballou, produce el álbum, y su presencia aquí es algo de agradecer. No solo hace que cada instrumento se sienta individualizado y suene bien -en la retorcida forma del hardcore más puerco, claro está-, sino que también agrega una cierta atmosfera a todo el proyecto que es intangible, pero casi omnipresente. Es casi como escuchar el disco en una iglesia.

Evidencia de lo anterior existe en las canciones más lentas y largas. La producción en “How Deep It Runs” hace que los grooves finales de la canción no se sientan como simple chugging de acordes abiertos, sino como algo atemorizante, desolado. En los momentos más sludge del álbum, cuando todos los instrumentos están en unísono, tienen decibeles mortales. De los que mueven tus audífonos. Algo parecido sucede con los breakdowns, como en “Suffer Louder”, cuyo breakdown y variaciones en ella son algo simplemente demencial. Sin embargo, Cult Leader hacen lo posible para que estos no suenen en nada parecido a sus contemporáneos. Momentos como estos sacan a relucir las fortalezas que todavía tienen sus integrantes como compositores.

Eso no es todo. Cult Leader tiene un arma secreta: Anthony Lucero. El trabajo vocal que el anterior bajista de cierta banda hace aquí, es algo sublime. Gutural, enojado, sangriento. Son algunas de las pocas palabras para describirlo y como vocalista de una banda hardcore, hace un trabajo más que aceptable. Sin embargo, su verdadero valor irradia cuando no grita. En canciones como “A Good Life”, Lucero usa una voz apagada, gruesa, reflexiva, casi spoken word para las secciones en limpio de la canción. Es una marca personal que usó en el EP anterior de Cult Leader, Useless Animal (2015), para el cover de “You Ain’t No Blood” del mismísimo señor Sun Kill Moon, Mark Kozelek. Va perfectamente con la música que acompaña y más que acompañar, mejora. La última canción del disco, la homónima, es donde lleva esto de principio a fin. El resultado es un final desolado y casi triste, pero efectivo.

Lightless Walk es un excelente trabajo y uno de los mejores lanzamientos de la música extrema de este año. Todo lo que un amante del hardcore más sucio podría pedir de un álbum. Es directo cuando quiere, es lento y castigador cuando lo necesita. Si bien la banda podría aprovecharse de hacer canciones más largas o proyectos de mayor duración en el futuro, ni un momento es mal aprovechado. No hay sombra de la que ocultarse aquí.

Damas y caballeros: Cult Leader. Perros leales.