Denzel Curry - Imperial

Imperial: Denzel Curry | Reseña

Nota8.5
8.5

En la amplia gama de raperos que año a año aparecen, y que enlistan un panorama que puede perfectamente parecer sobrepoblado, Denzel Curry -de apenas 21 años- puede presumir de tomar un montón de elementos distintivos de otros colegas, pero dándoles una impronta propia. El estilo del nacido en Carol City, Florida, es uno hardcore, que en todo momento encuentra flujo en una métrica estrictamente ligada a los beats, pero que en muchos momentos consigue la magia que pueden tener los raperos: saltarse esta regla y hacer que la música le siga el paso al emcé.

Imperial no es precisamente el primer trabajo emanado de este artista, pero perfectamente puede funcionar como una poderosa carta de presentación. Como antecedente previo está Nostalgic 64 (2013), un trabajo correcto pero que distaba bastante de la precisión con la que aquí se lanzan un sinfín de líneas líricas notables, sumadas con una actitud que se encuentra entre la más intensa rabia y la conciencia concreta del entorno; un tema que en el Hip-Hop se ha hecho notar más que nunca gracias a exponentes como Kendrick Lamar, quién se ha situado como referente obligado de quienes procuran llevar en sus hombros el estilo del Conscious Hip Hop.

La producción del disco, notoriamente llevada a cabo por manos que no alcanzan el nivel profesional de productores que pueden hacer sonar tan limpio aspectos como la voz, encuentra en ese punto uno de sus mayores fuertes. Ese aire concreto de trabajo hecho a pulso le da cierto misticismo a estos diez tracks. Y desde un aspecto más general, consigue una atmósfera rica en amateurismo, cosa que muchas veces el género olvida y relega bajo intentar repetir formulas de probado éxito, como lo que puede hacer gente como Future, y en ese alero parir a un montón de raperos poco distinguibles entre sí.

Si se es totalmente estrícto con este material, esto es Trap puro y duro, y bajo esa etiqueta consigue aún mayor mérito, puesto que no cae en repetir los clichés de ese estilo. Es más, consigue potenciar la faceta de Curry como un artista que a ratos no puede parar de vomitar un montón de versos violentos a primera escucha. Eso le da una línea estricta a la propuesta, y consigue que en canciones como ”Sick and Tired” se exponga a plenitud todas las virtudes del rapero. Líneas como Lords of the dark and violent, just ended up on the pavement, quiet/ This is the reason why niggas divided, pray to the lord I don’t get indicted son la evidencia de alguien molesto pero de mente lo suficientemente despierta como para no enfocar el mensaje en algo completamente violento.

Muchos de los tópicos usados hasta el hartazgo en el género dicen presente: auto-indulgencia, rivalidad, competencia. Pero también hay reflexiones concretas sobre el sistema de opresión a la comunidad afroamericana, disfrazados de gangsta rap, y en eso el disco se asemeja bastante a muestras reflexivas de la violencia en las comunidades afroamericanas, como el Good Kid M.A.A.D City de Lamar, o el ejemplo más clásico, el Illmatic de Nas. Si hay algo de lo que puede pecar este trabajo, es en perder la oportunidad de aunar esta temática en un disco conceptual. No es algo obligatorio de hacer para cada emcé, pero quizá la chance de abrir otras vertientes sobre este álbum en base a dicha decisión estilística y artística hubiese elevado este LP a algo esencial.

Denzel tiene además un aspecto notable como liricista: Es capaz de elucubrar reflexiones que al mismo tiempo muestran su lado más lúdico. En ”Story: No Title” exhibe esto, con líneas tan brillantes como Spitting ether make the make believers call it Easter, I am Jesus with a blacker penis that is fucking genius / Who said Jesus can’t be a black guy? Even Luke Skywalker’s father was on the dark side. O canciones como ”If Tomorrow’s Not Here”, que además engloban un relato lírico perfectamente ambientado con el beat.

Imperial a oídos no tan ligados al rap puede mostrar signos monotemáticos, y pudo haber sido mucho más aventurado en mostrar matices estilísticos variados, además del tema de la conceptualización que hablábamos. Sin embargo, no deja de ser un impecable y consistente disco, que se erige como prueba de que estilos tan prostituidos como el Trap o el Cloud Rap pueden encontrar variantes que no van a venir a cambiar el mundo, pero si nutren el panorama general del Hip-Hop. Así es como Curry puede perfectamente situarse en la vereda de raperos contemporáneos como Lamar, Vince Staples o Earl Sweatshirt: Gente que además de tener algo que decir, sabe encausar esto con propuestas musicales sumamente frescas y auténticas; lejos del mundanal estilo que etiqueta a un montón de raperos, y que puede otorgarles dividendos comerciales, pero que les hace perder el sentido de individualidad, tan preciado en medio de esta enorme marea de emcés que -en su mayoría- el contexto social ha parido en estos tiempos.

Israel Mendoza

No hay nada más lindo que entender que hay mucho que nunca conoceremos