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Felipe Cadenasso: Matorral | Entrevista

Fotos por Inti, el niño Shoegaze, Asenjo

Falta poco para mediodía del 7 de septiembre, y las calles de Santiago están mojadas por la abundante lluvia que cae. En el living de una casa ubicada en pleno casco histórico de la ciudad, se pasea un gato de manchas pardas, mientras que en una de las sillas está sentado él. Felipe Cadenasso, líder y compositor de Matorral, banda que ha sido reconocida por la crítica chilena, sobre todo por sus dos últimas producciones –el extenso Resonancia en la Zona Central del 2007 y el experimental Remoto Control (2013)- está terminando los últimos detalles de Gabriel (Disco lanzado recién este lunes). De fondo suena Charly García y su clásico “Viernes 3 A.M.”, esa oda suicida que hizo famosa con su banda Serú Girán. El hombre que escucha su letra está lejos de la imagen de aquella lúgubre canción.

Cuéntanos de este nuevo disco que estás por lanzar con Matorral en aspectos generales.

Es un disco que es bien distinto a todo lo que hemos hecho en cuanto a las canciones, a las estructuras, a los instrumentos. Por ejemplo, está más compuesto en teclado como si fuese un piano y solamente creo que yo grabé dos guitarras. También tiene un énfasis distinto en lo rítmico, es un álbum que se hizo en el estudio, a diferencia de Remoto Control (que es un disco que ensayamos antes de grabar). En el caso de este álbum nuevo, fueron todos citados al estudio directamente a grabar, o sea, mi caso como compositor digamos, yo sabía más o menos lo que estábamos haciendo, tengo ese rol un poco en Matorral, pero por ejemplo Gonzalo (Planet) llegaba un día a grabar el bajo y tenía que sacar las notas ahí mismo.

O sea es un disco hecho a puro oído mientras iban componiendo.

O sea no. Ya estaban compuestas las canciones, quizás sin la estructura tan definida, una serie de cosas que quedaban un poco al aire. Pero claro, por ejemplo llegaba al estudio y nunca había tocado la canción, entonces conversábamos, onda “mira aquí podría ser un bajo un poco así, acá de pronto silencio” o que se yo, lo vamos viendo y a grabar. Entonces igual es entretenido para nosotros porque fue otra forma de grabar un disco, mucho más en el estudio, pero también más fresco porque las primeras tomas, o primeras aproximaciones a las canciones también le dan como cierta frescura.

¿Y hay algún concepto detrás del disco?

No sé si decir un concepto. De seguro hay un hilo conductor o algo que tiene que ver con un momento creo yo, pero nunca nosotros pensamos “Hagamos un disco así y después lo componemos”.

O sea, ¿Primero compones y después las canciones las vas uniendo según lo que consideras que es ese hilo?

Claro, porque yo compongo harto, pero no todo se va para Matorral, y no todo se va para un disco solista. Hay hartas canciones que en realidad no uso todavía, o ideas que quedan ahí que quizás más adelante se completan.

¿La banda conocía lo que estabas haciendo, o les había comentado ya la idea de estas canciones?

No, por ejemplo Antonio (Del Fávero) había escuchado “Boleta de Cambio” porque la había grabado en un demo, y a él le gustaba mucho. Me decía “Esta igual está bakán para Matorral, me interesa, tiene algo súper original, algo particular en la batería, tiene unos golpes como en destiempo”, y le gustaba lo que pasaba con los teclados y la trompeta, que se yo. Lo mismo Gonzalo, porque a veces les muestro cosas, pero casi el resto de las canciones no se conocían. Hay una que se llama “Poder Ser” que nació a partir de una letra de Juan Mateo O’Brien, cuando trabajamos en su disco. Nosotros componíamos la música con sus textos y él tenía esta letra, y cuando le hice la música encontré que era muy mía, más que para un disco de él, que era de un sonido más “clásico”. Después hablé con Juan y le dije “mira, a partir de tu letra hice esta canción, pero la quiero usar yo para Matorral, pero solo la primera estrofa y el resto la haré yo”. De hecho en la letra a él lo menciono. Pero casi todo el resto del disco fue hecho ahí mismo. Tenía las ideas, acordes, algunos pedazos de letras, así que es un disco que no habíamos tocado juntos.

Ser feliz con lo que hago

¿A qué se debe el nombre? Sé que es por el hijo de Gonzalo Planet, pero ¿Cómo relacionarlo con el disco?

9PTwoHEiXrZs64ZyHouQchJgEPvm1AJmoDFrVhcPSKASin querer, como que representa hartas cosas. Por un lado en Remoto Control hay canciones que eran antiguas, que en realidad las compusimos hace un tiempo, y Matorral venía con una carga y una serie de situaciones desde el disco Resonancias de la Zona Central, con la salida de Iván (Molina), pasar a tocar con Esteban Espinoza, después saqué mis discos solistas, nunca hemos dejado de hacer música, trabajamos con lo de O’Brien, Winter Planet, una serie de cosas. Cuando hicimos Remoto Control pasamos a ser un cuarteto y en teoría yo era muy rockero. Tocaba guitarra eléctrica, habían solos, y todo eso. Pero la banda cambió. Antonio me decía “Cómo voy a tocar guitarra en Matorral, tampoco soy tan bueno para improvisar”, yo le decía “Lo que pasa es que este es otro Matorral”. Sin embargo ese disco fue una especie de transición: Es muy distinto a Resonancias, pero sentía que era nuestro primer trabajo juntos como cuarteto y que podíamos llegar a otras cosas todavía, a partir de ese sonido. Y funcionó. Fue como un rebautizo porque muchas cosas cambiaron, empezamos a tocar a un volumen más bajo, usábamos las voces de forma distinta, comenzamos a usar el silencio y el vacío en las canciones. Me vi rodeado de una banda que era súper abierta, en el caso de Antonio, Ítalo (Arauz) y Gonzalo, es un grupo que te dice “Puedes componer lo que quieras y lo vamos a tocar si nos gusta”. Entonces Remoto Control da luces de eso. Gabriel viene a ser una especie de que todo eso subió un peldaño más, y nos dimos cuenta que nos queremos mucho como personas, vemos muchas cosas de la misma forma en términos filosóficos, cómo nos sentimos como ciudadanos y cómo nos sentimos en este mundo. Entonces para mí tiene algo como una especie de nacimiento. También que conozco a Gonzalo hace años, y he visto cómo ha diseñado un poco su vida con su mujer. Durante años vivimos juntos en una granja orgánica, éramos como una familia, y conversábamos la idea de que queríamos formar una familia, pero en el momento correcto. Y de pronto nace Gabriel, el hijo de Gonzalo, y para mi es súper representativo de este periodo, que es como decir “Mira que loco”. En cuanto a la banda, cuando conocí a Ítalo, lo único que él quería era tocar en Matorral, hacer mucha música y viajar. Y lo terminó haciendo, incluso viajo a Nueva York. Gonzalo fue padre, tiene un hijo hermoso, ha consolidado su proyecto de vida. Con Antonio estamos trabajando juntos en un estudio y nos extremamos a decir, ok vamos a vivir de esto, aunque sea ganando poco. Entonces eso tiene que ver con una especie de nacimiento, de una nueva cosa, y de algo positivo.

Eso es como esa llamada utopía del “Ser feliz con lo que hago”

Claro. El ser feliz, estamos hablando en términos generales, no existe como un nirvana en vida, como “Ahora nada me importa, nada me hará sufrir”. Pero si tiene que ver con el hacerse responsable digamos, de que uno no tiene por qué aceptar la presión externa y decir “Renuncio a esto porque o sino me voy a morir de hambre”. Ese mito que te ponen “Te vas a morir de hambre” o “Si no tienes una AFP, ¿Qué vas a hacer en el futuro?” son muy mitológicas. Puedes meter toda tu plata en una AFP, salir caminando y te atropelló una micro y, loco, nunca viste tu pensión. Entonces, hay que hacerse cargo uno de decir “Yo no quiero hacer esa pega de mierda, me haré responsable y quiero diseñar cómo quiero vivir”, y de pronto darte cuenta que en realidad “Ah mira, no me he muerto de hambre”. Hay literalmente meses en que quedo en cero en mi cuenta, y mucha gente no se imagina que tengo 37 años y soy súper hippie en ese sentido. Tengo una cuenta Rut, jamás he hecho un cheque, no tengo ninguna cuenta bancaria, en fin, me muevo en bicicleta, no tengo auto, etc. Y si alguien me pregunta si soy feliz o no, me considero súper afortunado.

Ahora volviendo al disco…

Para terminar la idea del disco, Gabriel representa este momento, la idea de un nacimiento, de en qué estamos hoy en día, de algo bueno por así decir. Un niño es alguien que siempre viene con la mente en blanco, entonces la posibilidad de tener la hoja en blanco es lo que representa este disco. La imagen del niño es de esa hoja que no está llenada por el contenido, que es la herencia cultural y social, lo que hace que uno se llene de miedos y, aunque suene cliché, hay muchas teorías de las técnicas de canto que afirman, y que es cierto, que los niños respiran del diafragma, por eso no pierden la voz al llorar y chillar, a medida que uno crece te empiezas a parar mal, respiras de arriba y eso tiene mucho que ver con una especie de sustos. Además curiosamente menciono en algunas letras este fondo blanco, y curiosamente en nuestro disco anterior hablamos de alguien que va “al sol del San Gabriel”. Me gusta esa figura de alguien metiéndose como al cajón por así decir, entonces como que todo coincidía, y lo otro que Gabriel el arcángel es el mensajero, esa es la figura que tiene, que cruza distintas religiones, en el Corán, en la Biblia, es la voz de fuego que aparece ante Abraham, es el que anuncia las cosas, se presenta a la Virgen, y como figura lo encontraba interesante, como este ser que anuncia algo nuevo. Ese es el intento del disco, para nosotros la idea es hacer música original, que para nosotros sea fresca, no una formula, esa es la gran idea de lo que hacemos.

Rock is (not) dead

Yéndonos a la evolución que ha tenido Matorral en los tres últimos discos, desde un sonido muy rock a dejarlo un poco de lado y comparándola por ejemplo con lo que pasó con Radiohead del OK Computer al Kid A. ¿Es Gabriel una forma de dejar mucho más de lado el rock?

Si, deja de lado por decir el Rock, como la caricatura del Rock. Porque por ejemplo, solo grabéeCnZsoIXiF4fwDvo5nnMWdZS9AqyLptciu63T4X6BFU dos guitarras que son acústicas y en una se escucha muy clara, y en la otra va un poco de fondo, se escucha un poco el arpegio. En el resto del disco toqué pianos o teclados. Hay canciones como “Boleta de Cambio” que no hay guitarras, solo teclados, trompeta y un portamento. También el uso de los silencios es distinto, pero tampoco podría decir que es más pop. Puede ser que alguien diga eso porque quizás es más brillantes en términos sonoros. La mezcla es distinta al disco anterior, menos opaca, y curiosamente es más suelta. A lo que me refiero con eso es que por ejemplo en la voz de “Boleta de Cambio” es la que tiene más delay, pero hay otras voces donde la voz principal es súper seca, súper expuesta. Uno escucha la textura de la garganta, con las baterías súper expuestas, el bajo se escucha como trastean las cuerdas. Entonces es curioso porque por una lado pareciera ser más pop, pero a la vez si fuese un disco súper pop en termino de lo que se hace ahora en ese terreno, la voz tendría un afinador, súper procesada, las baterías cuantizadas, corregidas para que todo esté a pulso, y la verdad es que este disco es súper suelto en ese sentido.

¿Crees que “el rock esté muerto”, en el sentido de que no te da tanta posibilidad de experimentar como el estilo que estás probando ahora?

Lo que pasa es que el otro día Mauricio Jürgensen (periodista de La Tercera) decia algo así: Hoy en día la experimentación está más en el pop que en el rock. Pero es complicado analizar algo así de grande, porque en el fondo ¿Qué es el pop? ¿Qué subgénero se incluye? ¿El Hip Hop es pop? Cuando él dice que hay más experimentación en el pop, ¿se refiere también al hip hop?

A lo que va es quizás a esta generación de artistas pop, a los denominados “Hijos del Corazones”

Claro, pero si es así hablaríamos de electropop. Entonces toda esta cosa de los géneros es muy amplia y antojadiza, ¿dónde ponen las fronteras? Cada uno pone las fronteras donde quiere, porque por ejemplo uno podría decir: Lo que hace del rock algo tan predecible son las estructuras de las canciones y todo eso, si uno hace un rock así ya sabes qué viene. Pero tener una guitarra eléctrica y hacer, por ejemplo, una serie de acoples, que la batería no toque un patrón, que la voz sea cuatica, quizás puede ser súper experimental y novedoso, y puede que siga siendo rock. En el pop, por ejemplo, hace poco Oddó hizo un tema reggaetón, entonces algunos medios de internet, o de papel, pusieron “Músico local se atreve con el reggaetón”, da un paso y se atrevió, como que se desprejuició. A lo que voy es que la noticia se puede ver de dos caras: Decir “Mira que valiente al hacer esto” o “Mira que poco arriesgado, el reggaetón es mega popular, qué más seguro que hacer eso”. Entonces cómo se ve la cosa, es muy difícil. Yo, primero, no me siento rockero, me siento músico. Lo primero que agarré como lenguaje era el rock porque lo tenía más cerca, entonces compuse en la guitarra e hice cosas, pero cuando uno escucha, por ejemplo el Resonancias hay canciones que ya empiezan a notar que las secuencias de acordes no son tan rockeras. Si pienso en lo último que ha hecho Gepe, por ejemplo, que es un referente de esta generación, se acerca más a lo que hace Juanes y Carlos Vives, y yo no lo encuentro tan arriesgado. No digo que sea mala música, de hecho me parece fantástico y hay espacio para todo, pero no encuentro que sea tan de vanguardia. O lo que hace Javiera Mena tampoco. Distinto es que en Chile no se haya hecho antes por una generación joven. Porque si, se hizo el Corazones, existió Juan Antonio Labra, existió un pop con batería electrónica hace años, lo que pasa es que no era tan cool. De hecho cuando salió el Corazones, algunos engancharon, otros no. Nadie dijo “Se pasó, esto tiene que ver con lo que hizo New Order, o con una especie de pop que aquí no había tanto”, pero Charly García tiene hartos temas con batería electrónica, algo más complejo armónicamente, pero encuentro que más allá del instrumento que uno use, en la armonía está la papa. Puedes componer una canción con tres acordes y hacerla con puros sintes, pero si armónicamente es lo mismo de siempre a mí me aburre un poco.

Como la gente que no sale de su zona de confort ¿O no?

Lo que pasa es que la música es muy así. Yo sé cómo hacer canciones que le agraden a la gente, es re simple, y también sabes que si repites una frase más veces, más lo logras. El hecho de tener un coro todo el rato y todo eso. Por ejemplo en el disco que estamos haciendo no hay tanto coro, o algo así, pero al final cada uno hace lo que quiere. A mí, en lo personal, me interesa hacer música original. Ese es mi rollo, por eso hago música. Lo que más me gusta es componer, por eso fui muy orgulloso de pendejo, entonces escuchaba música y decía “Ah estos locos hacen esto, pero yo puedo hacer música mía, no tengo pa que copiarles”. Yo era fanático de AC/DC cuando chico, hasta el día de hoy me encantan. De hecho Antonio se ríe, porque me dice “Que loco escuchar Un ejercicio, tu disco solista, y saber que te encanta AC/DC, nadie podría juntarlo”. A la vez me encanta Gustav Mahler, la música clásica, el jazz de los años 30′, Frank Sinatra, Air, Radiohead, no va por estilo.

Pero igual vas mostrando estos estilos en tus discos. Por ejemplo en Resonancias, que tiene una cita a Black Sabbath. Específicamente “Carne de Cañón” tiene una parte del solo de “War Pigs”

Claro, es una cita de hecho, y la hice a propósito.

Menos es más

¿En Gabriel qué estabas escuchando?

MxHTsMWKTSdTyQymOTFfcVUvjt67EocOBI8MfKH3DmEYo hace rato que vengo escuchando el trabajo de Mark Hollis y Talk Talk, la última etapa más que nada. Lo bueno de escuchar su primera etapa es que te das cuenta cómo una banda puede cambiar del synth pop al post rock y con una preocupación por los timbres, instrumentos tocados y todo el rollo que tenía Mark Hollis de poner a los músicos en una situación particular al momento de grabar: Luces bajas, músicos en posición. Eso es ir a buscar algo. Broadcast es otra banda que he escuchado un montón, me encanta. Pasó desapercibida en su época, aunque ahora desde que murió su vocalista han reeditado sus discos y pasó a un lugar de culto, porque es una banda muy original. Banda muy sesentera que hace música en los 2000s, con sintetizadores saturados, las mezclas son hermosas, se dan espacio en los discos para experimentar, esa es música que para mí como que vale mucho la pena. En Gabriel es más notoria la influencia de estas bandas, y no sé por qué pienso que este disco tiene algo de hip hop, pero solo porque tiene un énfasis rítmico, entonces es nuestra fantasía hip hop. Otra cosa distintiva es que tiene letras más cortas.

¿Hay más espacios para momentos instrumentales?

Claro, y apela más a ciertas frases que son un poco más imagen y sería

¿Es como si intentaras pintar un imaginario?

Es que me di cuenta que a veces ya tenía las letras hechas. Muchos músicos lo que hacen es que cuando tienen la estrofa, empiezan a pensar en que la canción debe ser A-B-A-B-C-B-B en estructura, y entonces la rellenan. Entonces me decía, que la letra ya está, es lo que hice y lo que tiene sentido, entonces no voy a repetir un A-B-A-B porque sí. ¿Qué pasa si desarrollo esto y la estrofa no entra altiro? Y ese trozo de letra lo guardo para la mitad y voy probando. Lo otro que tiene este disco es hartas voces de todos, pero hacen melodías. Diría que esas son las diferencias.

¿No has pensado en relegar la labor de vocalista en algunas canciones a tus compañeros?

Lo que hice es que hay frases que cantan ellos. Por ejemplo en “Permanece”, yo parto cantando y Gonzalo completa la frase, después vuelvo yo y de pronto responde Antonio. Estoy aprovechando que todos cantan, eso es lo que me gusta. También notamos que el timbre de las voces es algo que engancha al oído, porque cuando entra una voz, tu oído se va directo a ella, y eso es algo biológico, o sea, hay un weon de tu especie interpretando algo, y lo vas a escuchar. Lo otro es que estos son los temas más cortos que hemos hecho.

¿Más por el lado de corto y efectivo?

Si. Hay una canción que dura 2:10 y pasa de todo, es muy freak. Entra de una forma, pasa un momento muy raro al medio.

¿O sea, aplicas menos es más?

En duración se dio así, pero es curioso porque me imagino en vivo el disco da para hacerlo súper libre, podríamos alargarlo. El disco es súper acotado, casi todas las canciones duran 3 minutos y tanto, a pesar de que parecen complejas armónicamente.

En Remoto Control ustedes ya venían probando estructuras más cortas

El tema más largo era “Nada Fácil”, después “Del valle hacia el interior”.

¿Hay utilización de samples en Gabriel?

Claro, los samples los veníamos utilizando en “Del Valle hacia el Interior”, donde agarramos un pedazo de la sinfonía 10 de Mahler. En este disco agarramos pedazos de varias sinfonías. Uno escucha ciertos retazos de algo parecido a cuerdas. De hecho tiene choques armónicos cuando lo escuchas sólo, pero en contexto funciona.

Son canciones para escuchar en contexto álbum entonces

Al final no lo sé, cada uno escucha lo que quiera. Para mi todas son posibles singles en este disco, o sea casi todas. Algunas son muy densas, oscuras, a pesar de su duración.

Pablo Rojas

Se supone que estudio Periodismo. Al menos eso dice la credencial de mi Universidad... ¡Sabia que debi doblar a la izquierda en Albuquerque! En twitter puedes hallarme como @sr_Alga