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Acrobatic: Acrobatic | Reseña

Nota8
8

8-bit. 32-bit. 64-bit. Super Nintendo, N64. Por allá donde nos agarra la nostalgia de los viejos tiempos, el sonido de éste disco nos plantea una propuesta minimal-pop-retro bastante fina en un comienzo. Por lo menos al principio del viaje; pero es mucho, muchísimo más que eso: emula desde el principio esos sonidos de los 90’s con una exquisitez que no sería posible en otra época más que ésta. Hard synth. Después nos desplaza a sonidos más actuales, pero siempre con una onda ‘suavecita’ en su minimal que evoluciona poco a poco en beats cada vez más ‘cabeceables’ que están al borde de ser pegados, pero nunca llegan a serlo porque siempre hay una innovación rítmica o melódica en el continuo de la música que nos rescata justo a tiempo del trance. Constantemente, sin embargo, tiene esos sonidos “raritos” que te remueven la psique de una manera extrañamente agradable.

Tomando esto en cuenta, es fácil seguir los beats y las melodías sin que sea algo cliché. Siempre ligeramente cambiante el tipo de sonido entre trama y tema, pero sin dejar de lado su tallo principal, nos proponen ritmos fáciles de bailar y fáciles de disfrutar simplemente escuchándolos, pero de una complejidad más bien anímica que técnica. Por ejemplo, los dos primeros temas, Tiny cloud collector y Bubblegum nos brindan una transición entre un sonido de videojuego y el más fino electropop actual, pero en una composición que más bien se aleja del pop para pasar a ideas mucho más puristas en la electrónica —e incluso ligeramente rockeras— de nuestra década que consagra su progresión en el cuarto tema, Shapeless, donde ya tenemos electrónica actual pura que sutilmente mueve la cabeza en círculos con un sonido synth que entra deliciosamente hacia el final del tema (perdón por el spoiler). Poco después, en Melted house, nos brindan una suave y perfecta combinación de ambas cosas —retro 32-bit y electrónica contemporánea— que a mí personalmente me hizo sonreír de gusto con sus beats actuales, synths levemente distorsionados e intervenciones esporádicas de un sonido muy similar a “las moneditas del Mario”. Los samples vocales son una locura que sirve perfectamente de cohesión temática a las diferentes capas y tipos de sonidos que interactúan entre sí de manera precisa.

Luego, con Summer foam nos muestran ya plenamente una mezcla “house” y “chill” muy dignamente herederas del siglo XX, pero con un guiño coqueto y original a lo que suena actualmente en las fiestas de este tipo. El resto del disco simplemente escala en creatividad y sonido, por lo que dejaré los demás temas a discreción de los auditores, pero desde ya altamente recomendados si éste tipo de música es de su gusto.

Sea que ellos lo sepan o no, sus sonidos recuerdan a Aphex Twin en sus mejores momentos “chill”, pero con dinámicas actuales, dignamente originales e innovadoras. En ese sentido, si bien es evidente la influencia de otros artistas del género, es un trabajo bastante novedoso y de una magnífica calidad. Si no te agrada este tipo de música obviamente no vas a entender la interacción entre los tipos de sonidos, las melodías sutiles y los ritmos percusivos mínimamente intrincados que acarrean los tonos que aparecen, pero quien es sensible y abierto a la música en todas sus aristas de seguro estará gratamente sorprendido con este disco.

He tenido el privilegio de escucharlos tanto en vivo como en mi casa tranquilamente disfrutando una piscola, y para mí la magia de su música radica en lo siguiente: cuando estoy escuchándolos en mi living no puedo creer que me lo haya pasado tan bien alzando las manos en la pista de baile ante sus beats, y sin embargo lo hice muy felizmente. Y por otro lado, cuando los escuché en vivo —mucho antes de escuchar el disco oficial— pensé precisamente lo contrario: “Esto está muy bueno, pero dudo que lo escucharía en mi casa”. Sin embargo, cuando al fin lo lanzaron lo disfruté muchísimo en la intimidad de mi hogar (esta vez tranquilo y relativamente sobrio), y lo sigo gozando con los amigos que me han visitado en estos días. Ni mencionar el hecho de que sean artistas sudacas, como muchos de nosotros. Chilenos. Es un orgullo absurdo, pero que puede ser tomado en cuenta por algunas personas como un plus. Yo sé que hay varias bandas de este estilo actualmente en Chile, pero estos tipos se superponen a sus pares como salidos de la nada.

En síntesis: en este disco tienes una variedad de sonidos que van desde el 8-bit hasta el electropop más contemporáneo, con composiciones innovadoras y suaves, fáciles de disfrutar en una tertulia casual o en soledad, pero a la vez fácilmente bailables en una fiesta repleta de luces psicodélicas y gente.

Generalmente hablo de lo bueno y lo malo de cada disco, pero en este caso, a mi gusto, no hay nada malo. Sin embargo, indudablemente si éste no es el tipo de música que te agrada —definitivamente no es mi tipo de música predilecta—, estás destinado al infierno. Es una fina y creativa exposición de una sutil mezcla de géneros que merece ser escuchada, y merece, además, la experiencia de ser sentida en vivo. Lamento si sueno dogmático, pero sin ser una obra maestra, dentro de ‘la onda’ es a lo menos una delicia. Está fino.